240Hz, 360Hz y 480Hz en monitores gaming: medimos cuántos frames reales alcanza tu GPU y dónde deja de tener sentido gastar más
Tres rangos de tasa de refresco, varias GPUs modernas y decenas de horas de mediciones en juegos competitivos reales: así hemos analizado si el salto de 240Hz a 360Hz —o de ahí a 480Hz— ofrece una ventaja perceptible o simplemente vacía la cartera. El punto de retorno decreciente existe, y está en un lugar muy concreto que depende tanto de tu tarjeta gráfica como del título que juegas.